LONDRES, 3 abr (Xinhua) -- El Gobierno británico y grupos empresariales expresaron el miércoles su profunda preocupación después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un arancel del 10 por ciento sobre todas las importaciones británicas, advirtiendo que la medida podría perturbar el comercio bilateral y ejercer presión sobre sectores en dificultades, incluyendo el manufacturero y las pequeñas empresas.
Tras el anuncio de Trump, el secretario de Negocios y Comercio, Jonathan Reynolds, aseguró que el Gobierno continuará las negociaciones con EE. UU. para buscar una solución. "Siempre actuaremos en el mejor interés de las empresas y consumidores del Reino Unido. Nadie quiere una guerra comercial", afirmó.
El Reino Unido recibió la tasa arancelaria más baja, del 10 por ciento, inferior al 20 por ciento impuesto a la Unión Europea (UE) y a las tasas aún más altas a varios países asiáticos. No obstante, grupos empresariales advirtieron que incluso un arancel del 10 por ciento podría afectar gravemente a las industrias británicas.
"No hay ganadores en una guerra comercial", señaló Rain Newton-Smith, directora ejecutiva de la Confederación de la Industria Británica, calificando el anuncio de Trump como "profundamente preocupante para las empresas, con importantes repercusiones a nivel global".
Mientras, Stephen Phipson, CEO del grupo manufacturero Make UK, calificó la medida como "devastadora".
Phipson advirtió que los aranceles podrían alterar el equilibrio comercial de larga data entre el Reino Unido y EE. UU. "Es muy decepcionante que la fortaleza de esta relación, en un momento en que ambos países necesitan impulsar el crecimiento, el empleo y la innovación, en lugar de traducirse en mayor libre comercio, avance en sentido contrario. Las consecuencias perjudicarán de inmediato al consumidor y la economía de EE. UU.", afirmó.
El sector automotriz enfrenta una presión adicional, ya que los vehículos han sido gravados con un 25 por ciento de arancel. "Los fabricantes no pueden absorber estos costos", señaló Mike Hawes, CEO de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores, advirtiendo sobre un aumento de precios para los consumidores estadounidenses y una reducción en la demanda de exportaciones británicas.
De su lado, la Federación de Pequeñas Empresas (FSB, por sus siglas en inglés) indicó que los pequeños exportadores serán duramente golpeados, ya que el 59 por ciento de ellos comercia con EE. UU. "Los aranceles causarán un daño incalculable a las pequeñas empresas que intentan generar ganancias a través del comercio", dijo Tina McKenzie, presidenta de políticas de la FSB.
Los productores de whisky escocés también expresaron su decepción, ya que EE. UU. es el mayor mercado de exportación para esta bebida. Un portavoz de la Asociación del Whisky Escocés señaló que la industria respalda los esfuerzos del Gobierno británico para negociar un acuerdo y advirtió que el aumento de aranceles podría afectar las ventas y reducir la competitividad.